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Descripción
El aneurisma es una zona débil en la pared de un vaso sanguíneo que provoca que éste sobresalga o se abombe. Cuando se presenta un aneurisma en un vaso sanguíneo del cerebro, se denomina aneurisma cerebral o intracraneal.

Causas
Los aneurismas en el cerebro ocurren cuando hay una zona debilitada en la pared de
un vaso sanguíneo. Un aneurisma puede estar presente desde el nacimiento (congénito).
También puede desarrollarse más adelante en el transcurso de la vida.
Existen muchos tipos de aneurismas cerebrales. El más común se llama aneurisma
sacciforme. Este tipo puede variar de tamaño desde unos pocos milímetros a más de
un centímetro. Los aneurismas sacciformes gigantes pueden superar los 2.5 cm.
Estos aneurismas son más comunes en los adultos. Los aneurismas sacciformes,
especialmente cuando existe más de uno, algunas veces se heredan de padres a hijos.
Otros tipos de aneurismas cerebrales implican un ensanchamiento de todo un vaso
sanguíneo. También pueden aparecer como un abombamiento de una parte de un vaso
sanguíneo. Estos tipos de aneurismas se pueden presentar en cualquiera de los vasos
sanguíneos que irrigan el cerebro. El endurecimiento de las arterias
(ateroesclerosis), un traumatismo y una infección pueden todos ellos lesionar la
pared vascular y todos pueden ocasionar aneurismas cerebrales.
Los aneurismas cerebrales son comunes. Una de cada cincuenta personas tiene un
aneurisma en el cerebro, pero solo un pequeño número de estos aneurismas causa
síntomas o ruptura.
Síntomas
Rotura de un aneurisma
Un dolor de cabeza repentino e intenso es el síntoma clave de la rotura de un
aneurisma. Este dolor de cabeza suele describirse como el peor dolor de cabeza
que puedas sentir.
Los signos y síntomas frecuentes de la rotura de un aneurisma son:
- Dolor de cabeza repentino y muy intenso
- Náuseas y vómitos
- Rigidez en el cuello
- Visión borrosa o doble
- Sensibilidad a la luz
- Convulsiones
- Caída del párpado
- Pérdida del conocimiento
- Confusión

Aneurisma con filtración
En algunos casos, un aneurisma puede filtrar una pequeña cantidad de sangre. Esta filtración (sangrado centinela) puede causar solamente dolor de cabeza repentino y muy intenso
Aneurisma sin rotura
Es posible que un aneurisma sin rotura no produzca síntomas, especialmente, si es pequeño. Sin embargo, un aneurisma sin rotura más grande puede ejercer presión sobre los tejidos y los nervios del cerebro, lo que posiblemente provoque:
- Dolor arriba y detrás de un ojo
- Una pupila dilatada
- Cambios en la vista o visión doble
- Entumecimiento de un lado del rostro
Pruebas y exámenes
Si sufres un dolor de cabeza repentino e intenso, u otros síntomas posiblemente relacionados con la ruptura de un aneurisma, se te realizará un análisis o una serie de análisis para determinar si has tenido sangrado en la zona entre el cerebro y los tejidos circundantes (hemorragia subaracnoidea) o posiblemente otro tipo de accidente cerebrovascular. Entre las pruebas de diagnóstico se incluyen las siguientes:
- TC.La primera prueba que se usa para determinar si hay sangrado en el cerebro suele ser una exploración por tomografía computarizada (un examen especializado con rayos X). En esta prueba se producen imágenes que son cortes bidimensionales del cerebro.
- Análisis del líquido cefalorraquídeo.Si has tenido una hemorragia subaracnoidea, es probable que haya glóbulos rojos en el líquido que rodea el cerebro y la espina dorsal (líquido cefalorraquídeo).
- Imágenes por resonancia magnética.En la resonancia magnética se utiliza un campo magnético
y ondas de radio para crear imágenes detalladas del cerebro, ya sean cortes
bidimensionales o imágenes tridimensionales.
Resonancia magnética - Angiografía cerebral.Durante este procedimiento, también llamado arteriografía cerebral, el médico inserta un tubo delgado y flexible (catéter) en una arteria grande (por lo general, en la ingle) y lo pasa por el corazón hasta llegar a las arterias del cerebro. Un tinte especial que se inyecta en el catéter llega hasta las arterias de todo el cerebro.
Tratamiento
Cirugía
Cirugía de aneurisma cerebral
Existen dos opciones frecuentes de tratamiento para la rotura de un aneurisma cerebral.
- El grapado quirúrgico es un procedimiento que cierra un aneurisma.
El neurocirujano quita una sección del cráneo para acceder al aneurisma,
y ubica el vaso sanguíneo que lo alimenta. Luego, coloca una pequeña grapa
quirúrgica de metal en el cuello del aneurisma para detener el flujo de sangre
que llega sa él.
Grapado quirúrgico - La embolización endovascular es un procedimiento menos cruento que el grapado
quirúrgico. El cirujano inserta un tubo plástico hueco (catéter) en una arteria
(por lo general, de la ingle) y lo pasa a través del cuerpo hasta llegar al
aneurisma.
Luego, usa un alambre guía para introducir un alambre blando de platino a través del catéter hasta dentro del aneurisma. El alambre se enrosca dentro del aneurisma, detiene el flujo sanguíneo y, básicamente, sella el aneurisma desde la arteria.
Desviadores de flujo
Los tratamientos más actuales disponibles para el aneurisma cerebral comprenden desviadores de flujo,implantes tubulares similares a los stents que desvían el flujo sanguíneo para que no llegue al saco del aneurisma. El desvío detiene el movimiento de la sangre dentro del aneurisma y, de esta manera, estimula al organismo a curar el sitio, lo que fomenta la reconstrucción de la arteria principal. Los desviadores de flujo pueden ser especialmente útiles en aneurismas más grandes que no pueden tratarse con otras opciones de manera segura.
Expectativas
Durante la primera fase, del 10 al 15 % de los pacientes que han sufrido
la ruptura de un aneurisma cerebral correrá riesgo de muerte inmediato antes de
llegar a la sala de emergencias y ¡más del 50% podrá fallecer dentro de los primeros 30 días
posteriores de producida la HSA inicial.
De los sobrevivientes de esta fase, el 30% correrá el riesgo de sufrir una
nueva hemorragia durante las primeras 2 semanas posteriores.
Entre un 20% y un 40% de quienes reciben tratamiento podrá morir dutante los primeros 6 meses, y
hay una fracción de entre el 15% y el 25% que sufrirá secuelas neuropsicológicas permanentes.